FRANCÉS

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CHORRO CARBONELL, Mª CARMEN JEFE DEPARTAMENTO mchorroc@ieslamola.es

foto principalHace unos meses el Departamento de Francés del IES El Vinalopó organizó un viaje de intercambio con el Collège Jacques Prévert (Francia), aventura a la cual nos sumamos desde la IES La Mola. Así fue como un grupo de alumnas de nuestro centro tuvo la oportunidad de viajar desde el 4 al 11 de febrero de 2020 a Bar-le-Duc, una población situada al departamento de Mosa, en el nordeste de Francia.

Fueron unos días de contacto con la historia y con el arte. Fueron días también de enfrentarse a miedos, de abrir la mente, de dar y recibir cariño de forma exprés, porque en una experiencia tan “Gran Hermano”, las vivencias se amontonan y todo ocurre muy rápido y a mucha intensidad. Más de uno se dio cuenta de que, a pesar de que Francia está ahí al lado, la comida sabe diferente, las calles y las casas son diferentes, la forma de relacionarse entre la gente es diferente, etc.

Vimos y visitamos muchos lugares distintos, desde los interminables campos verdes en nuestros trayectos en autobús entre ciudad y ciudad, hasta los más sofisticados edificios sobre calles adoquinadas y limpísimas. Los museos tuvieron mucho protagonismo: visitamos el Museo Centro Pompidou-Metz, donde observamos gran cantidad de obras de arte moderna y contemporánea. En la ciudad de Nancy visitamos el Museo del École de Nancy, repleto de obras del Arte Nouveau (estilo sobre el cual el alumnado de ambos institutos está realizando actualmente un proyecto con sus “correspondants” franceses); incluso la “ville haute” (parte alta) del mismo Bar-le-Duc escondía muchas sorpresas y gran cantidad de monumentos renacentistas a la vuelta de cualquier esquina.

Pero sin duda, la Historia con mayúsculas nos vino de la mano de la ciudad de Verdún y su Fuerte de Douaumont, donde tuvo lugar una de las grandes batallas de la I Guerra Mundial. Pudimos observar el impresionante cementerio militar con los restos de combatientes alemanes y franceses caídos durante aquella batalla, así como unas pilas de huesos de aquellos que nunca pudieron ser identificados. Al exterior, todavía se aprecian los cráteres de las bombas que cayeron durante meses, ahora cubiertos de hierbas. En el interior del fuerte recorrimos los escalofriantes pasillos, oscuros y húmedos, donde años atrás se refugiaban, muertos de miedo, los combatientes. Intentábamos imaginar cómo sería pasar en ese lugar una sola noche, con hambre, frío y miedo. Y no conseguimos hacernos una idea, tal vez porque es algo prácticamente imposible de imaginar.

Nuestro viaje nos brindó también placeres al paladar: croissants recién hechos, quesos de todos tipos, quiches (¡cocinadas por los mismos alumnos y que estaban buenísimas!) y todo tipo de dulces y pasteles que un pastelero muy entendido en la materia nos enseñó a elaborar artesanalmente.

La convivencia con las familias también ha brindado a cada alumno y alumna la oportunidad de salir de su zona de confort y poner en práctica valores tan importantes como la tolerancia, la empatía y, por qué no decirlo, el sentido del humor (reírse de uno mismo es muy sano).

Los últimos minutos con los y las correspondants los pasamos entre fotos, lágrimas y abrazos. Tristes, pero felices porque, al fin y al cabo, en unas semanas vendrían ellos a visitarnos a Novelda. Ahí tendríamos la oportunidad de devolverles su hospitalidad.

Lo que en ese momento no sabíamos era que la llegada del coronavirus nos impediría disfrutar de la segunda parte de esta aventura. Aun así, nos consideramos muy afortunados y afortunadas de haber vivido esta experiencia tan bonita. Gracias a todos los que la hicieron posible. Merci beaucoup!